PRESIDENTE A 50 EUROS EL VOTO Y OTRAS ANÉCDOTAS DE LA CASA BLANCA
Llegar a la presidencia de los EEUU es una misión, a priori, casi imposible para cualquier mortal. El primer requisito es ser natural de ese país, lo que ya, de buenas a primeras, deja fuera a la mayor parte del planeta. El segundo obstáculo, no menos importante y limitador, es el dinero. Hacen falta montañas de dólares para intentar acceder a la Casa Blanca. Concretamente en estas elecciones se han batido todos los registros y con diferencia. Barack Obama se ha dejado la friolera de 3.000 millones de dólares en su campaña electoral. Eso supone, haciendo una simple división, que cada unos de los casi 60 millones de votos obtenidos le ha salido por un pico, unos 50 dólares, que se dice pronto.
Claro, que siempre hay excepciones. En la historia de los Estados Unidos hay un presidente que no se gastó ni un centavo para llegar a ocupar el Despacho Oval por la sencilla razón de que tampoco recibió jamás un solo voto para llegar a la presidencia. Se trata de Gerald Ford, quien en 1974, siendo vicepresidente, sustituyó al dimitido Nixon como marca la ley. Además, se da la circunstancia de que tampoco había sido votado para la vicepresidencia, puesto al que llegó tras la dimisión del vicepresidente, Spiro Agnew, envuelto en un caso de corrupción. Una doble carambola le convirtió en el hombre mas poderoso del mundo sin haberse sometido al criterio de las urnas y, por tanto, sin gastar un dólar en campaña electoral alguna.
Ford fue un presidente atípico, tanto por la la forma de llegar al cargo como por el poco tiempo que lo desempeñó, menos de dos años y medio. Aunque en esto hay quien le supera ampliamente. El récord de brevedad en la Casa Blanca lo tiene el 9º presidente, William Henry Harrison, que duró tan solo un mes en la presidencia, del 4 de marzo al 4 de abril de 1841. Curiosamente comenzó a morir el día que pronunció el discurso inaugural, sin abrigo, a la intemperie, soportando unas gélidas temperaturas que hicieron que su frágil salud se quebrantara, hasta fallecer 30 días después a causa de una neumonía. Tenía 68 años y eso le convierte en el segundo presidente de más edad en alcanzar el poder, sólo superado por Ronald Reagan que llegó a la presidencia con 69, casi 70, en enero de 1981.
Las peculiaridades de William Henry Harrison no terminan aquí. Además de su brevedad y avanzada edad, también es el único presidente cuyo nieto ha alcanzado ese mismo puesto. Fue Benjamin Harrison, 23º presidente, que ganó las elecciones en 1889. No son, sin embargo, los únicos parientes directos que han tenido el privilegio de ocupar la Casa Blanca. George Bush, padre e hijo, son los mas recientes y los únicos en entregarse el testigo el uno al otro. Antes de ellos, separados por varios mandatos, figuran John Adams y John Quincy Adams, segundo y sexto presidentes respectivamente.
Mención destacada entre los inquilinos peculiares de la Casa Blanca merece el demócrata Grover Cleveland, 22º y 24º presidente. Es el único en la historia que ha repetido victoria electoral tras sufrir una derrota entre el primer y el segundo mandato. Y es uno de los dos presidente que ha contraído matrimonio ocupando ya el Despacho Oval (el otro fue John Tyler) . La boda de Gover Cleeveland se celebró en la Casa Blanca en 1886. Ella, Frances Folsom, tenía 21 años (la Primera Dama más joven que ha conocido EE.UU.) y él, que era además su tutor legal, había cumplido los 49.
La historia demuestra que el desempeño del cargo de presidente de los Estados Unidos es una misión arriesgada. El 30% de ellos han sufrido atentados contra su integridad física; cuatro fallecieron (Lincoln, Garfield, McKinley y Kennedy) y otros 9 salieron con vida (el primero Andrew Jackson y el último Ronald Reagan).
A pesar de todo, para la mayoría de los estadounidenses llegar a la presidencia es el mayor honor que pueden imaginar y la historia les demuestra que, en la llamada tierra de las oportunidades, el sueño americano puede hacerse realidad de vez en cuando. ¿Quién creería que un conocido actor pudiera llegar a la presidencia? Ronald Reagan lo hizo. ¿Quién apostaría un centavo porque un afroamericano, nacido en Hawái, de padre musulmán y de segundo nombre Hussein, pudiera alcanzar la Casa Blanca? Pues ahí lo tenemos, no elegido sino reelegido.
Mención destacada entre los inquilinos peculiares de la Casa Blanca merece el demócrata Grover Cleveland, 22º y 24º presidente. Es el único en la historia que ha repetido victoria electoral tras sufrir una derrota entre el primer y el segundo mandato. Y es uno de los dos presidente que ha contraído matrimonio ocupando ya el Despacho Oval (el otro fue John Tyler) . La boda de Gover Cleeveland se celebró en la Casa Blanca en 1886. Ella, Frances Folsom, tenía 21 años (la Primera Dama más joven que ha conocido EE.UU.) y él, que era además su tutor legal, había cumplido los 49.
La historia demuestra que el desempeño del cargo de presidente de los Estados Unidos es una misión arriesgada. El 30% de ellos han sufrido atentados contra su integridad física; cuatro fallecieron (Lincoln, Garfield, McKinley y Kennedy) y otros 9 salieron con vida (el primero Andrew Jackson y el último Ronald Reagan).
A pesar de todo, para la mayoría de los estadounidenses llegar a la presidencia es el mayor honor que pueden imaginar y la historia les demuestra que, en la llamada tierra de las oportunidades, el sueño americano puede hacerse realidad de vez en cuando. ¿Quién creería que un conocido actor pudiera llegar a la presidencia? Ronald Reagan lo hizo. ¿Quién apostaría un centavo porque un afroamericano, nacido en Hawái, de padre musulmán y de segundo nombre Hussein, pudiera alcanzar la Casa Blanca? Pues ahí lo tenemos, no elegido sino reelegido.
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