miércoles, 28 de noviembre de 2012

Doña Letizia, Urdangarín y los círculos de poder dispuestos a cerrar filas

En una entrevista concedida a La Nueva España mi buen amigo, mejor periodista y estupendo escritor, David Tejera, dice que está ya inmunizado al hecho de que se le señale siempre como el ex de Letizia Ortiz y que, mientras le quede imaginación, no escribirá sobre esa relación que mantuvo con la hoy princesa de Asturias, a pesar de las veces que le han tentado para que lo haga. El ganador del último premio Ateneo de Sevilla con "Seis peces azules", no lo hará por varias razones que me constan. Primero, porque es un caballero, segundo, porque no quiere ganar dinero a costa de su intimidad y, tercero, por lo que él mismo dice en la entrevista: "en este país no es tan fácil publicar historias de ese cariz, aunque vamos abriendo los ojos, aún queda un círculo poderoso dispuesto a cerrar filas".

Obviamente David Tejera sabe perfectamente lo que dice y porqué lo dice. Es muy preocupante en cualquier circunstancia que un "círculo de poder dispuesto a cerrar filas" sea capaz de cercenar la libertad de expresión o cualquier otro derecho fundamental. Pero más preocupante aún es que eso pudiera estar sucediendo ahora mismo, cuando tenemos a un miembro de la Familia  Real, Iñaki Urdangarín, envuelto en un escándalo mayúsculo de presunta corrupción. Las palabras de Tejera dan qué pensar cuando, además, observamos cómo la esposa y socia de Urdangarín en el Instituto Nóos, la Infanta Cristina, ni siquiera ha sido llamada a declarar como testigo.

Iñaki Urdangarín tiene ante sí un horizonte judicial en el que solo se vislumbran nubarrones y tormentas. La fiscalía quiere que el juez le pida una fianza de mas de 8 millones de euros para hacer frente a posibles responsabilidades civiles derivadas de los delitos de los que se le acusa y que son, nada menos, que falsedad documental, prevaricación, fraude a la administración y malversación de caudales públicos, entre otros. Delitos que, además de costarle un buen disgusto a su patrimonio personal, pueden dar con sus huesos en la cárcel.

El Rey dijo hace casi un año, en el último discurso de Navidad, que "la justicia es igual para todos". El caso Urdangarín es una inmejorable oportunidad para comprobarlo. Personalmente no arrojo la toalla a pesar de que los primeros indicios no sean esperanzadores. Me refiero, además de a la mencionada ausencia de la Infanta Cristina en este proceso, al hecho de que Urdangarín fuera llamado a declarar ante el juez meses después que su socio Diego Torres, o a las desconcertantes declaraciones de la portavoz del Consejo General del Poder Judicial, que afirmó, al referirse a este asunto, que "no todos los imputados son iguales".

La justicia, efectivamente, debería ser igual para todos. Y no me refiero sólo al yerno del Rey, sino a todos los que puedan estar implicados en esta presunta trama de corrupción, tanto por haber cobrado como por haber pagado. Porque para que el duque de Palma presuntamente se lucrara de forma irregular y millonaria, necesariamente tuvo que haber quien le pagara por trabajos no realizados o sobrevalorados. Ahí hay que incluir, también presuntamente, a los gobiernos de Camps, en Valencia, y Matas, en Baleares, a diversos ayuntamientos y hasta a clubs de fútbol, como el Villarreal, que abonó al Instituto Nóos 696.000 euros por un informe de 13 folios, a razón de algo mas de 53.500 euros por folio. Hay que aclarar por qué se pagaba ese dinero, qué se esperaba recibir o qué se recibió a cambio y quién estaba al tanto de todos estos chanchullos.

Así que, insisto, solo cabe esperar que en el caso Urdangarín la Justicia no se quite la venda de los ojos y actúe sin presiones ni condicionamientos contra todo y contra todos los que pudieran estar en el ajo. Para eso, a mi pesar, tengo que desear, aunque sólo sea por una vez, que mi buen amigo David Tejera esté equivocado y que ese "círculo poderoso dispuesto a cerrar filas" del que habla sea, simplemente, fruto de su imaginación de excelente novelista.






No hay comentarios:

Publicar un comentario