martes, 24 de julio de 2012

OSWALDO PAYÁ

La muerte del disidente cubano Oswaldo Payá no ha sido "un accidente de carretera más", ha sido un duro golpe para todos los que creen en la democracia y condenan la tiranía de los hermanos Castro. Un duro golpe por el hecho en sí de su pérdida y por las circunstancias que lo han rodeado. Ese "accidente de tráfico" da mucho que pensar si el que lo sufre es un líder de la disidencia amenazado y seguido por la policía política cubana 24 horas al día. Es más, su hermano denuncia que hace un mes Oswaldo sufrió un accidente similar del que salió ileso. Ante esto, lo mínimo que se puede hacer es poner en cuarentena la versión oficial de un régimen dictatorial que fusila y encarcela a gente por el mero hecho de no aceptar la doctrina del tirano. Parece tan de perogrullo que no merece la pena ni discutirlo. Pero, sorprendentemente (o no tanto) aquí en España salen desde la ultraizquierda (y algunos desde la izquierda) a dar la cara por los hermanos dictadores, a descalificar al que pida explicaciones de lo ocurrido y a ningunear la figura de Oswaldo Payá, un hombre que, como mínimo, merece el reconocimiento de todos por luchar en franca desigualdad contra los abusos de la tiranía cubana. Esté o no detrás de su muerte el Régimen no cabe duda de que Payá es una víctima de ese Régimen que durante toda su vida ha pisoteado sus derechos fundamentales. Descanse en paz

jueves, 19 de julio de 2012

¿DÓNDE ESTÁN LOS ÁRBOLES?

Empecemos por una declaración de principios: el PP está gobernando mal, se ha equivocado en muchas de la medidas que ha tomado, como subir el IRPF y castigar a los sectores productivos de este país. Y sobre todo se ha equivocado en las que no ha tomado, principalmente en adelgazar el Estado, cosa que pasa por meter en cintura a las Autonomías. Ha incumplido su programa y ha hecho exactamente lo contrario de lo que predicaba.

Partiendo de esta crítica al Gobierno hoy quiero dedicar unas líneas al principal partido de la oposición y a su líder. El ejecutivo de ZP prendió fuego al bosque y ahora Rubalcaba, con una dosis insuperable de cinismo, llega al Congreso y pregunta en voz alta ¿dónde están los árboles?. No es de recibo que el partido que ha dejado a España en caída libre se atreva a criticar las medidas desesperadas del Gobierno y se dedique a poner palos en las ruedas. Afortunadamente los ciudadanos no somos del todo tontos y nos damos cuenta de que el pirómano no puede permitirse el lujo de criticar al bombero aunque no esté acertando del todo en la forma de atajar el incendio. Ahí están las encuestas. El PSOE no es capaz de levantar cabeza y sigue sumido en el pozo de sus 110 escaños. Una cosecha electoral que, por cierto, debería haber llevado a Rubalcaba a supervisar nubes.

Desde luego no favorece nada a España la división interna del PSOE con Tomás Gómez y Griñán afilando la navaja. Rubalcaba, atosigado desde dentro por los suyos, se debate entre hacer una oposición responsable o tirarse al monte. De momento gana la segunda opción. Eso sí nos enteramos de que el PSOE presenta un ERE brutal con reducción de plantilla y rebaja el sueldo el 27% a los empleados que sobrevivan a la quema. Aplican la reforma laboral de Rajoy que, al mismo tiempo, tildan de inconstitucional. Señor Rubalcaba, sería bueno que arrimara el hombro, pero si no puede o no quiere, al menos échese a un lado y no estorbe.  

martes, 17 de julio de 2012

LOS HIJOS DÍSCOLOS

Ayer fui a mi banco y le pedí al director que aumentase la línea de crédito de mi tarjeta VISA.
-¡Imposible!, me dijo, usted gasta todos los meses más de lo que ingresa y además ha estado varias veces en descubierto. No le puedo dar más crédito.
-¿Cómo que gasto más de lo que ingreso?, le dije muy enfadado, compruebe los movimientos de mi VISA y verá que he reducido mis gastos a lo más básico. Sólo gasolina, supermercado y poco más. Nada de bares, restaurantes, tiendas de ropa o espectáculos.
-Es cierto, lo veo en el ordenador, me contestó
-¿Entonces por qué me...?, le dije, pero me interrumpió inmediatamente.
-Sus hijos, son su hijos, me explicó el director. Cada uno tiene asignada una VISA por orden suya que va a la misma cuenta. Sus hijos han gastado no solo en supermercados y gasolina. Veo cuentas de restaurantes, de bares de copas, de viajes de fin de semana. Pagan incluso los gastos de limpieza de sus apartamentos en la playa. Parece que tienen embajadas por toda la costa.
-Ya sabía yo que esos hijos míos me iban a arruinar, dije entre dientes con un enorme enfando. ¡Ya está! les cancelo ahora mismo las VISAS y punto.
-Desgraciadamente no puede, se apresuró a decirme el director. Si ve la letra pequeña, una vez firmada la autorización, para dar de baja la tarjeta se requiere la firma de las dos partes, de usted y de cada uno de sus hijos...
-¿Entonces cómo quiere que controle el gasto de mi cuenta corriente?, dije abatido
-Ese es el problema, no puede, pero eso al banco le da igual. Y le advierto de que un impago del recibo conlleva unos altísimos intereses e incluso es posible que el un juzgado llegue a intervenir su cuenta y embargarle sus bienes, concluyó con rotundidad.

Algo parecido a esto es lo que ocurre en España con nuestras Comunidades Autónomas. Con la Constitución de 1978 se les dieron unas transferencias exclusivas que les otorgaban un poder político, a mi juicio, exagerado. Luego, con las sucesivas cesiones del PSOE y del PP a los nacionalistas a cambio de votos se les ha ido ampliando el dinero y las competencias hasta que hemos llegado a un punto en el que los hijos gastan más que el padre (las autonomías gestionan el 56% del dinero público) y encima el padre se ha quedado sin recursos para controlar a sus hijos. Les amenaza con quitarles la VISA, pero no puede, les trata de impresionar con avisos de intervención que, en la práctica, son muy difíciles de llevar a cabo. Y los hijos continúan empeñados en gastar no sólo en pagar el cole, ir al médico o al supermercado (Sanidad, Educación y Servicios sociales) . También gastan en una pantalla LED nueva, muy grande y muy cara (TV autonómica), en un apartamento en la playa (embajadas en el exterior), en reuniones con los amigos (empresas públicas de dudosa funcionalidad mas allá de alojar a muchos enchufados). En fin, el padre de enfada por el dispendio de los hijos que hacen caso omiso de las órdenes de su progenitor. Y a pesar de el padre les advierte una y otra vez que si siguen gastando así el banco no les va a prestar dinero y que incluso podrían llegar a embargarles (intervenirles) ellos, a lo suyo. En un alarde de irresponsabilidad siguen empeñados en vivir la vida como si nada.

La única solución es que el padre y la madre (el PP y el PSOE), que están separados hace muchos años, dejen a un lado sus discrepancias y se sienten en torno a una mesa para reformar las condiciones que otorgaron a sus hijos y les anulen las tarjetas de crédito o  les impongan un control efectivo de sus gastos y les obliguen a devolver la pantalla LED y a cancelar esas reuniones de amigotes que les están llevando a la ruina. Es la única manera de que el banco recupere la confianza en esta familia tan desunida... Y recemos para que no sea ya demasiado tarde.

sábado, 7 de julio de 2012

SEIS MESES SEIS

Seis meses se cumplen de la llegada del PP al poder.  Poco tiempo en cualquier otra legislatura, pero una eternidad en esta debido a la velocidad con la que se suceden los acontecimientos. Seis meses seis que como seis miuras ha tenido que torear el gobierno unas veces con más suerte que otras. En el "debe" de Rajoy hay que poner, sin duda, las contradicciones en las que ha incurrido. La hemeroteca no juega a favor del actual gobierno. "No subiremos los impuestos", "ni un euro de dinero público para los bancos", "la Educación, la Sanidad, las prestaciones por desempleo y las pensiones son nuestras líneas rojas". Son frases que escuchamos hace muy poco, durante la campaña electoral que llevó a los populares a alzarse con una mayoría absoluta de 186 escaños. Ahora resuenan huecas y eso que todavía no conocemos los recortes que se nos avecinan y que conoceremos esta misma semana.  El discurso de investidura, si ya es papel mojado, puede convertirse en algo parecido a papel de inodoro. 


A pesar de todo, es curioso cómo el Gobierno mantiene el pulso en las encuestas. No ha llegado un previsible hundimiento, mientras que el PSOE no levanta cabeza. Y es que Rajoy juega con un factor a favor. La famosa y manida frase de la "herencia recibida" es una realidad como un templo. Los ciudadanos no han olvidado la nefasta gestión de Zapatero y saben que muchos de los males que padecemos hoy vienen arrastrados de entonces. El paro, el déficit público desbocado, los impagos de las administraciones públicas a los proveedores, la ausencia de reformas estructurales, son la losa bajo la que Zapatero enterró a España y que ahora el Gobierno trata de levantar. Incluso la crisis de Bankia, mal gestionada sin duda por Rajoy, se incubó en la época de Zapatero, con un enjuague entre Salgado y MAFO que en lugar de coger el toro por los cuernos, se dedicaron a buscar fusiones imposibles y a tragar con balances manipulados en una huida hacia adelante que tenía que acabar en desastre. Quizás ZP alentó todo eso para que la bomba no le estallase a él a pocos meses de las elecciones. Flaco favor nos hizo a todos.

Así pues, con todos los peros que se le puedan poner al Gobierno de Rajoy, lo cierto es que ha emprendido con valor un camino de reformas y recortes impopulares, necesarios e insuficientes. Ahora el Gobierno promete nuevas reformas y un nuevo tijeretazo de 30.000 millones más, según se ha publicado. Aquí es donde el Gobierno se la juega. Los ciudadanos podemos entender que nos metan la mano en el bolsillo si vemos que antes se recorta el gasto inútil, el despilfarro administrativo, los 17 miniestados que conforman nuestro mapa autonómico con sus televisiones autonómicas, sus defensores del pueblo, miles de coches oficiales, sus "embajadas" en el extranjero. Hay que acabar con ese gasto inútil y aún será necesario pedirnos más esfuerzos a los ciudadanos. Pero lo segundo no se entendería sin lo primero.

España debe cumplir con los objetivos de déficit que nos marca la UE. Esa es la única manera de demostrar a los inversores internacionales que somos un país en el que se puede confiar y es la única forma de convencer a nuestros socios europeos de que nos echen una mano. Si estos seis meses han sido durísimos y han parecido seis años, los próximos se vislumbran como cruciales para nuestro futuro y el de nuestros hijos. Nos la jugamos en un plazo de tiempo muy pequeño. A la oposición hay que pedirle altura de miras y, como mínimo, que no ponga palos en las ruedas. Pero más allá de lo que haga el PSOE, el Gobierno, apoyado por su mayoría absoluta, puede y debe ser valiente y decidido.