El PSOE pierde los nervios y los votos, pero Rubalcaba ni se plantea dimitir
"Está claro que el del PP que no es un faltón, es que no es del PP". Hace unas horas me topé en Twitter con esta ofensiva frase. No la ha escrito un simple ciudadano mas o menos enfadado con el gobierno, no. La ha escrito nada menos que el líder del PSOE en el ayuntamiento de Valladolid, Óscar Puente (@oscar_puente_), último candidato de ese partido a la alcaldía de la capital de Castilla y León. Quizás eso explique porqué en los pasados comicios municipales los socialistas obtuvieron allí el peor resultado de su historia, tanto en número de votos como en número de concejales.
El nerviosismo que trasluce el insulto de este señor a los votantes/simpatizantes/afiliados del PP es una perfecta metáfora de la situación que atraviesa el Partido Socialista en estos momentos. Una formación a la deriva, un enfermo que quedó en estado de máxima gravedad tras las últimas elecciones generales y que, ahora, tras los descalabros de Galicia y el País Vasco, ha entrado en coma. Y eso es muy malo para España, que en momentos críticos como los que vivimos necesita una oposición fuerte que sepa apretar al Gobierno si es preciso y, sobre todo, tenderle la mano en el momento que sea necesario, cuando, por ejemplo, haya que defender la unidad de España ante el acoso de los nacionalistas, o cuando se necesite mostrar fortaleza y unidad ante el ataque de los mercados. Pero, en lugar de eso, nos encontramos con un partido cuyo secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, bastante tiene, el pobre, con vigilar su espalda, con mirar por el retrovisor no sea que alguien de los suyos se le acerque, navaja en mano, a reclamar su sillón.
El PSOE, ante ese desgobierno, se ha convertido en una jaula de grillos, en la que cada cuál dice lo que le parece, sin que sus palabras respondan a un guión de proyecto nacional. Lo mismo sale este Óscar Puente desde Valladolid a insultar a los votantes del PP, que desde Bruselas llega una eurodiputada del PSC, María Badía, a alertar a la UE de un "posible uso por parte de España de la violencia militar contra el pueblo catalán". ¡Toma ya! Y esto ocurre solo unos días después de que el líder del Partido Socialista en Madrid, Tomás Gómez, llamase ladrones a los abuelos de los diputados autonómicos del PP. Los socialistas han pagado en las urnas todo esto, que no es más que una grave falta de identidad y de proyecto. Los ciudadanos ya no sabemos si el PSOE es el que pacta con el PP para reformar la Constitución o el que redacta en Cataluña, Montilla mediante, un Estatuto inconstitucional que fue maquillado por el Congreso, primero, y por el Tribunal Constitucional, después. Los votantes ignoramos si el PSOE quiere buscar pactos de Estado con el gobierno o "levantar un muro enorme" delante del él, como dijo hace poco el propio Rubalcaba. Y los españoles desconocemos si el PSOE quiere un proyecto federal para España, o bien defiende el Estado de las Autonomías, o por el contrario coquetea con la autodeterminación, como hacen en Cataluña y el País Vasco. Y así ocurre con casi todo.
Rubalcaba tiene la ardua tarea de intentar poner orden dentro de su barco, pero sus dos manos no dan abasto para tapar las múltiples vías de agua que se van abriendo en el casco cada día, las últimas tras encallar en Galicia y el País Vasco. Este miércoles ha salido de la cueva. Tres días ha tardado en dar la cara, para decir que no dimite, que va a continuar "hasta el final", entre otras cosas porque, según cuenta, nadie le ha hablado de dimisión "ni en el despacho, ni por teléfono, ni siquiera por un tuit". Bonita frase, pero falsa. La misma noche del funesto domingo electoral la ex ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo, escribió un tuit conciso y contundente: "Esperando que Rubalcaba anuncie su dimisión". Otros, como Odón Elorza y Juan Fernando López Aguilar, si bien no han sido tan explícitos, tampoco han ahorrado en críticas.
Pero más allá de eso, cabe preguntarse si Rubalcaba debería dimitir. A bote pronto podría parecer lo lógico. Hay razones de sobra: el PSOE no levanta cabeza, sufre un descalabro electoral tras otro, algunos de sus compañeros de partido le cuestionan. Sin embargo, bien pensado, la idea puede resultar aterradora. Y no porque Rubalcaba se baje del tren, sino porque los maquinistas que se barajan para sustituirle a los mandos dan miedo. Los Tomás Gómez, Carme Chacón, Patxi López, etc, encarnan a la perfección ese refrán tan manido de que "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer". Es cierto que siempre podría surgir algún tapado, alguien inesperado que tome las riendas del partido por sorpresa. Pero la experiencia reciente nos dice que esos experimentos pueden acabar en otro ZP, pueden terminar aupando a otra Leire Pajín a una cartera ministerial o a un Óscar Puente a competir por la alcaldía de Valladolid. Y que quieren que les diga, para eso nos quedamos con Rubalcaba.
miércoles, 24 de octubre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Bildu, por encima del triunfo gallego del PP y de la debacle socialista
Que el PP haya logrado ampliar la mayoría absoluta en Galicia, a pesar de la crisis, los recortes y la alargada sombra del rescate, es un enorme triunfo para Feijóo y para los gallegos, que se alejan de tripartitos y experimentos que históricamente han traído muchos quebraderos de cabeza. Y es también un gran espaldarazo para Rajoy y, por extensión, para el Gobierno.
Pero a pesar de todo, no me parece eso, ni mucho menos, lo más significativo de la noche electoral. Más trascendental es la debacle del PSOE tanto en Galicia como en el País Vasco. Y no porque deje a su líder, Pérez Rubalcaba, a la deriva, sin timón y con muy pocos argumentos con los que mantenerse en el cargo, sino porque el PSOE entra directamente en la UCI. Y eso es malo para España en particular y para la democracia en general, que pide a gritos un partido fuerte en la oposición tanto para criticar cuando haga falta, como para pactar cuando sea necesario. Pero la realidad es que el PSOE está a un paso de dejar de ser la fuerza hegemónica de la izquierda, abriendo la puerta a partidos de ultraizquierda, radicalizados, que van ocupando el hueco que dejan los socialistas cada vez que pasan por el examen de las urnas. Rubalcaba no sólo ha sido incapaz de aprovechar el desgaste sufrido por el PP en estos diez meses de gobierno, es que ha logrado lo que parecía imposible, que su partido siga hundiéndose por debajo de esos 110 escaños de las pasada elecciones generales.
Habrá tiempo de analizarlo, pero a mi juicio los socialistas se desploman por dos razones: la primera, que no la más importante, porque los ciudadanos les hacen responsables en buena medida de los males que sufre España. Y en segundo lugar, y aquí está la clave, porque han perdido su identidad, no saben qué son, ni que quieren ser. Es muy difícil distinguir si el PSOE es el del discurso nacionalista que se escucha desde sus filas en Cataluña o el que improvisa en Madrid una propuesta de estado federal indefinido e inconcreto. Es aún más complicado saber qué medidas realistas propone como alternativa a la política de recortes y reformas del gobierno popular, y es casi imposible tener claro si pretende hacer una política que busque pactos y diálogo o que persiga levantar un muro que le separe del PP.
Pero la debacle socialista, aún siendo una muy mala noticia para España, tampoco es lo más importante que nos ha dejado la doble cita electoral gallega y vasca. Lo más preocupante es lo que ha ocurrido con los proetarras de Bildu. Se nos ha vendido en los últimos meses, fundamentalmente desde el PSOE, que ETA estaba derrotada y acabada ¡Pues menos mal! La realidad siempre acaba por imponerse y ahí tenemos a ETA/Bildu consolidada, de largo, como la segunda fuerza en Euskadi con 21 escaños en el parlamento vasco, con casi 300.000 votos en su mochila, y con su arsenal de armas y su estructura asesina intactas. Y no me vale eso de que ETA ya no mata. No asesina porque ahora mismo no le interesa, porque está consiguiendo sus objetivos políticos por otros medios. Y entre el PSOE y el PP le han echo el caldo gordo. La prueba más evidente la hemos tenido este mismo domingo. Patxi López ha visto cómo un grupo de radicales ha intentado impedir que ejerciera su derecho al voto y, a pesar de eso, nada más salir del colegio electoral ha dicho que "es la primera vez que elegimos un parlamento vasco en libertad". No es verdad. No hay libertad cuando una de las partes habla de democracia pero guarda la pistola en el cajón, y no hay libertad cuando miles y miles de vascos no han podido votar porque tuvieron que marcharse de su tierra huyendo de las amenazas de esos mismos que han obtenido 21 escaños.
De aquellos polvos que nos dejó la sentencia del Tribunal Constitucional tenemos ahora estos lodos. Porque hay que recordar, por si alguno lo ha olvidado, que el Constitucional, por un sólo voto, fue el único que creyó que Bildu no era ETA. La Policía, la Guardia Civil, la Fiscalía, la Abogacía del Estado y el Tribunal Supremo vieron pruebas de sobra de que Bildu no era mas que la nueva marca electoral etarra. La historia ya no se puede reescribir y ahora tenemos que lidiar con este problemón de consecuencias imprevisibles. El País Vasco y España, siento decirlo, se adentran peligrosamente en un callejón sin salida.
Pero a pesar de todo, no me parece eso, ni mucho menos, lo más significativo de la noche electoral. Más trascendental es la debacle del PSOE tanto en Galicia como en el País Vasco. Y no porque deje a su líder, Pérez Rubalcaba, a la deriva, sin timón y con muy pocos argumentos con los que mantenerse en el cargo, sino porque el PSOE entra directamente en la UCI. Y eso es malo para España en particular y para la democracia en general, que pide a gritos un partido fuerte en la oposición tanto para criticar cuando haga falta, como para pactar cuando sea necesario. Pero la realidad es que el PSOE está a un paso de dejar de ser la fuerza hegemónica de la izquierda, abriendo la puerta a partidos de ultraizquierda, radicalizados, que van ocupando el hueco que dejan los socialistas cada vez que pasan por el examen de las urnas. Rubalcaba no sólo ha sido incapaz de aprovechar el desgaste sufrido por el PP en estos diez meses de gobierno, es que ha logrado lo que parecía imposible, que su partido siga hundiéndose por debajo de esos 110 escaños de las pasada elecciones generales.
Habrá tiempo de analizarlo, pero a mi juicio los socialistas se desploman por dos razones: la primera, que no la más importante, porque los ciudadanos les hacen responsables en buena medida de los males que sufre España. Y en segundo lugar, y aquí está la clave, porque han perdido su identidad, no saben qué son, ni que quieren ser. Es muy difícil distinguir si el PSOE es el del discurso nacionalista que se escucha desde sus filas en Cataluña o el que improvisa en Madrid una propuesta de estado federal indefinido e inconcreto. Es aún más complicado saber qué medidas realistas propone como alternativa a la política de recortes y reformas del gobierno popular, y es casi imposible tener claro si pretende hacer una política que busque pactos y diálogo o que persiga levantar un muro que le separe del PP.
Pero la debacle socialista, aún siendo una muy mala noticia para España, tampoco es lo más importante que nos ha dejado la doble cita electoral gallega y vasca. Lo más preocupante es lo que ha ocurrido con los proetarras de Bildu. Se nos ha vendido en los últimos meses, fundamentalmente desde el PSOE, que ETA estaba derrotada y acabada ¡Pues menos mal! La realidad siempre acaba por imponerse y ahí tenemos a ETA/Bildu consolidada, de largo, como la segunda fuerza en Euskadi con 21 escaños en el parlamento vasco, con casi 300.000 votos en su mochila, y con su arsenal de armas y su estructura asesina intactas. Y no me vale eso de que ETA ya no mata. No asesina porque ahora mismo no le interesa, porque está consiguiendo sus objetivos políticos por otros medios. Y entre el PSOE y el PP le han echo el caldo gordo. La prueba más evidente la hemos tenido este mismo domingo. Patxi López ha visto cómo un grupo de radicales ha intentado impedir que ejerciera su derecho al voto y, a pesar de eso, nada más salir del colegio electoral ha dicho que "es la primera vez que elegimos un parlamento vasco en libertad". No es verdad. No hay libertad cuando una de las partes habla de democracia pero guarda la pistola en el cajón, y no hay libertad cuando miles y miles de vascos no han podido votar porque tuvieron que marcharse de su tierra huyendo de las amenazas de esos mismos que han obtenido 21 escaños.
De aquellos polvos que nos dejó la sentencia del Tribunal Constitucional tenemos ahora estos lodos. Porque hay que recordar, por si alguno lo ha olvidado, que el Constitucional, por un sólo voto, fue el único que creyó que Bildu no era ETA. La Policía, la Guardia Civil, la Fiscalía, la Abogacía del Estado y el Tribunal Supremo vieron pruebas de sobra de que Bildu no era mas que la nueva marca electoral etarra. La historia ya no se puede reescribir y ahora tenemos que lidiar con este problemón de consecuencias imprevisibles. El País Vasco y España, siento decirlo, se adentran peligrosamente en un callejón sin salida.
lunes, 15 de octubre de 2012
Carromero, una farsa a la cubana
Ángel Carromero ha tenido suerte. La dictadura cubana ha decidido condenarle a sólo 4 años de prisión. Podría haber sido peor, mucho peor. Porque en un régimen dictatorial como el cubano, en lugar de haberle acusado de doble homicidio involuntario podrían haberle sentado en el banquillo por alta traición, espionaje, o cualquier otro capricho de los sátrapas que allí gobiernan, y haberle fusilado al amanecer. Suena muy duro, pero de hecho cosas así, o peores, han sucedido a menudo en los últimos cincuenta y tantos años, desde que Fidel bajó de las montañas (crucifijo en mano, por cierto) para traer la justicia social, ironías de la vida, a esa isla caribeña. Probablemente no lo han hecho porque simplemente buscan un dar un aviso a navegantes, sin provocar un conflicto internacional.
Me niego a llamar juicio a ese teatrillo que se ha montado en Bayamo. La sala primera de lo penal del Tribunal Provincial de Granma bien podría llamarse Circo de los Hermanos Castro o Teatro de la Liberación. De verdad, ¿alguien en su sano juicio puede creer que un político extranjero que apoya a la disidencia puede tener un proceso judicial con garantías en la dictadura cubana? Nadie en ninguna dictadura tiene la más mínima garantía de que sus derechos fundamentales van a ser respetados, entre ellos el de un juicio justo. Pero si, además, el que se sienta en el banquillo es un enemigo declarado del régimen, apaga y vámonos. La sentencia y la pena consiguiente podrían haber sido dictadas desde cualquier despacho oficial antes incluso de celebrarse el juicio. Es de cajón.
Este caso del dirigente de Nuevas Generaciones del PP es un claro ejemplo de lo que digo. Analicemos los hechos. Carromero llega a Cuba con un visado turístico, pero sus intenciones no son las de hacer turismo sino que pretende apoyar a la disidencia. Para ello viaja en un coche de alquiler acompañado de otro político sueco y de dos disidentes de renombre, el líder del Movimiento Cristiano de Liberación, Oswaldo Payá, y el activista de esa misma organización, Harold Cepero.
Durante el viaje, con Carromero al volante, el coche se sale de la carretera y fallecen tanto Payá como Cepero, mientras que los dos políticos resultan heridos leves.¿Cuál es la reacción inmediata de las familias de los fallecidos?, ¿acusar a Carromero de imprudente, pedirle cuentas? No, todo lo contrario. Aseguran los familiares de Payá que el supuesto accidente es, en realidad, un atentado. Explican que un coche les embistió deliberadamente y les sacó de la carretera. Y citan a testigos oculares de los que nunca se ha vuelto a saber nada. Un hermano de Oswaldo Payá asegura entonces que el líder de la disidencia era seguido y vigilado las 24 horas del día por los servicios secretos cubanos y, lo que es mas grave, cuenta que un mes antes del accidente mortal otro vehículo le sacó de la calzada provocando un choque del que, esa vez, salió ileso.
Pues a pesar de lo que declaran los familiares de Payá y de que no hay acusación particular contra Carromero, la fiscalía cubana encierra al español y le pide nada menos que 7 años de cárcel por doble homicidio imprudente. La acusan de haber conducido a altísima velocidad por una carretera en obras y de haber ignorado las señales que advertían del peligro. Inmediatamente la maquinaria propagandística cubana se pone en marcha. Elaboran por ordenador una reconstrucción del accidente y la difunden a todos los medios extranjeros, junto a una grabación en vídeo de una declaración/autoinculpación del político del PP en la que reconoce que fue un accidente y no dice ni pío del supuesto atentado contra ellos. De nuevo pregunto, ¿alguien pretende que una declaración realizada por un preso que está a merced de unos dictadores tiene algún valor probatorio o resulta mínimamente creíble? Lo lógico, lo que dicta el sentido común, digo yo, será desconfiar, poner en cuarentena, la versión oficial de un régimen que fusila y encarcela a gente por el mero hecho de no aceptar la doctrina del tirano. Parece tan de perogrullo que no merece la pena ni discutirlo. Pero, sorprendentemente (o no tanto), aquí en España salen desde la izquierda a dar la cara por los hermanos dictadores. Y Cayo Lara, en un ejercicio miserable, llega a decir que estamos antes "un accidente de carretera más".
Y en ese escenario y con esos antecedentes se celebró hace unos días el mal llamado juicio a Carromero. Casualmente, varios periodistas cubanos, entre ellos la conocida blogera Yoanni Sánchez, fueron detenidos (retenidos según el eufemismo oficial cubano) durante 30 horas cuando acudían a informar sobre la vista oral,. Del juicio, además, no hay grabación alguna, ya que se prohibió la entrada a cámaras y fotógrafos de todos los medios de comunicación. Ni siquiera se permitió a los familiares de los fallecidos acudir a la vista oral.
El gobierno español ha mantenido un prudencial silencio sobre este asunto, lo que podría ser indicio de que esta historia terminará relativamente bien para Carromero. Es bastante probable que esté pactada ya una solución entre los gobiernos de España y Cuba: o bien las autoridades cubanas le expulsan de la isla o, como mucho, permiten que cumpla su condena en neustro país. Para quien no va a terminar nada bien es para Payá y Cepero. Y hay que decir alto y claro que ninguno de los dos es víctima de Carromero sino de ese Régimen que desde que nacieron ha pisoteado sus derechos fundamentales.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Un aplauso para Wert
Leo inmumerables titulares con las últimas declaraciones del ministro Wert. "El interés del gobierno es españolizar a los niños catalanes". Lo fácil, lo "progre", lo políticamente correcto, y lo que inmediatamente ha ocurrido en las redes sociales y en muchas tertulias de radio y televisión, es escandalizarse con ese titular, tildar rápidamente de retrógrado al ministro, acusarle de querer adoctrinar. El pensamiento único de la izquierda trata de imponer de nuevo sus mantras y el que ose contradecirlos se convierte automáticamente en un facha, en un peligroso reaccionario al que urge tapar la boca y desacreditar, de nuevo, con tópicos, no con argumentos.
Pues bien, este humilde periodista se dispone a ponerse frente a ese pelotón de fusilamiento. Aplaudo y respaldo las declaraciones del ministro de Educación que van más allá del titular. Dice Wert que el gobierno pretende conseguir que los alumnos catalanes "se sientan tan orgullosos de ser españoles como catalanes y que tengan la capacidad de tener una vivencia equilibrada de esas dos realidades ". ¿Dónde está el escándalo en que un ministro español pretenda que los alumnos españoles, catalanes en este caso, se sientan orgullosos de su país, España? Sinceramente, no lo veo por ningún lado.
Lo que sí veo es que en los últimos 30 años los niños catalanes han sido sometidos a un adoctrinamiento nacionalista en la escuela, desde los medios de comunicación y desde las instituciones. Empezando por los libros de texto que tergiversan la historia y la realidad y terminando por la imposibilidad de educar a los niños en español. De ahí el enorme interés en acceder y mantener las competencias en Educación por parte de los nacionalistas. Saben que es un arma de incalculable valor para llegar a las mentes que se están formando e inculcar en ellas su ideología. Ya sé que, inmediatamente, se recurre a eso de que los problemas que se ven desde Madrid no se perciben como tal en las calles de Cataluña. Pero eso que se lo digan a los padres que no pueden ejercer su derecho constitucional a educar a sus hijos en español, al tendero que es multado por no rotular en catalán, al funcionario que no puede acceder a un puesto determinado porque no habla catalán, al turista que ve cómo muchos carteles se ponen antes en inglés que en español, al aficionado a los toros que ve prohibidas las corridas porque se trata de la fiesta nacional. Y así, suma y sigue.
Lo digo bien alto y bien claro, ¡basta ya de complejos, hay que plantar cara al nacionalismo! Si el sentimiento independentista ha crecido en las últimas décadas en Cataluña es debido, precisamente, a no enseñar los dientes, a no rebatir sus mentiras y sus delirios. Y el PSOE y el PP tienen, a mi juicio, la mayor parte de culpa de esta deriva independentista. Se han dedicado a ir dándole carrete a la cometa, nunca a recoger hilo, unas veces por un puñado de votos, otras por ese complejo de ser español, y otras, como en el caso del PSC, por asumir las tesis nacionalistas como propias . El caso es que los sucesivos gobiernos de España han dejado a los nacionalistas catalanes imponer poco a poco su ideología minoritaria y, lo que es más grave, han permitido reiteradamente al gobierno autonómico incumplir la Constitución y saltarse a la torera las sentencias del Tribunal Supremo. Hasta se admite con cierta naturalidad que Artur Mas, nada menos que el mismísimo presidente catalán, diga que convococará un referéndum sobre la independencia con el permiso del Gobierno español o, atención, sin él. Y eso que ha jurado, o prometido, respetar la Constitución y cumplir y hacer cumplir las leyes.
Así que ¡un díez para el ministro Wert! No hay pecado alguno en tratar de revertir esta educación segregadora, diferenciadora y con dosis de odio a lo español que han recibido los niños catalanes en las ultimas décadas. Es más, es una obligación del gobierno central promover un sentimiento de adhesión a España, ensalzar lo que nos une histórica y sentimentalmente y dejar a un lado lo que nos separa.
Ah, y una cosa más, si defender la España de la Constitución es ser nacionalista español, pues ya saben dónde inscribirme. Me declaro profundamente nacionalista español.
http://e-pesimo.blogspot.com.es/2007/11/sembrando-la-diferencia-radiografa-del_25.html
Pues bien, este humilde periodista se dispone a ponerse frente a ese pelotón de fusilamiento. Aplaudo y respaldo las declaraciones del ministro de Educación que van más allá del titular. Dice Wert que el gobierno pretende conseguir que los alumnos catalanes "se sientan tan orgullosos de ser españoles como catalanes y que tengan la capacidad de tener una vivencia equilibrada de esas dos realidades ". ¿Dónde está el escándalo en que un ministro español pretenda que los alumnos españoles, catalanes en este caso, se sientan orgullosos de su país, España? Sinceramente, no lo veo por ningún lado.
Lo que sí veo es que en los últimos 30 años los niños catalanes han sido sometidos a un adoctrinamiento nacionalista en la escuela, desde los medios de comunicación y desde las instituciones. Empezando por los libros de texto que tergiversan la historia y la realidad y terminando por la imposibilidad de educar a los niños en español. De ahí el enorme interés en acceder y mantener las competencias en Educación por parte de los nacionalistas. Saben que es un arma de incalculable valor para llegar a las mentes que se están formando e inculcar en ellas su ideología. Ya sé que, inmediatamente, se recurre a eso de que los problemas que se ven desde Madrid no se perciben como tal en las calles de Cataluña. Pero eso que se lo digan a los padres que no pueden ejercer su derecho constitucional a educar a sus hijos en español, al tendero que es multado por no rotular en catalán, al funcionario que no puede acceder a un puesto determinado porque no habla catalán, al turista que ve cómo muchos carteles se ponen antes en inglés que en español, al aficionado a los toros que ve prohibidas las corridas porque se trata de la fiesta nacional. Y así, suma y sigue.
Lo digo bien alto y bien claro, ¡basta ya de complejos, hay que plantar cara al nacionalismo! Si el sentimiento independentista ha crecido en las últimas décadas en Cataluña es debido, precisamente, a no enseñar los dientes, a no rebatir sus mentiras y sus delirios. Y el PSOE y el PP tienen, a mi juicio, la mayor parte de culpa de esta deriva independentista. Se han dedicado a ir dándole carrete a la cometa, nunca a recoger hilo, unas veces por un puñado de votos, otras por ese complejo de ser español, y otras, como en el caso del PSC, por asumir las tesis nacionalistas como propias . El caso es que los sucesivos gobiernos de España han dejado a los nacionalistas catalanes imponer poco a poco su ideología minoritaria y, lo que es más grave, han permitido reiteradamente al gobierno autonómico incumplir la Constitución y saltarse a la torera las sentencias del Tribunal Supremo. Hasta se admite con cierta naturalidad que Artur Mas, nada menos que el mismísimo presidente catalán, diga que convococará un referéndum sobre la independencia con el permiso del Gobierno español o, atención, sin él. Y eso que ha jurado, o prometido, respetar la Constitución y cumplir y hacer cumplir las leyes.
Así que ¡un díez para el ministro Wert! No hay pecado alguno en tratar de revertir esta educación segregadora, diferenciadora y con dosis de odio a lo español que han recibido los niños catalanes en las ultimas décadas. Es más, es una obligación del gobierno central promover un sentimiento de adhesión a España, ensalzar lo que nos une histórica y sentimentalmente y dejar a un lado lo que nos separa.
Ah, y una cosa más, si defender la España de la Constitución es ser nacionalista español, pues ya saben dónde inscribirme. Me declaro profundamente nacionalista español.
http://e-pesimo.blogspot.com.es/2007/11/sembrando-la-diferencia-radiografa-del_25.html
lunes, 8 de octubre de 2012
Videntes y demás patulea, la gran estafa consentida
Un hombre va a ver a un vidente y al llegar llama a la puerta. ¿Quién ese?, preguntan desde el otro lado. "¿No lo sabe?", dice el cliente, "pues menuda porquería de adivino". Este chiste, tan viejo como malo, lo reconozco, viene al pelo sin embargo para tratar de desenmascarar de una vez por todas la gran estafa de los videntes, adivinos, futurólogos, echadores de cartas, etc, etc.
Leo con asombro como muchos medios destacan estos días que un ex trabajador de "Mas allá de la vida" denuncia que el programa de Tele5 es un fraude. ¿De verdad hace falta que lo diga un ex empleado para que nos demos cuenta? Para el que no lo sepa, diremos que el citado espacio consiste en que una farsante llamada Anne Germain, autoproclamada medium, contacta con los espíritus de los familiares y amigos del invitado de turno y le trasmite sus mensajes, lo que suele provocar una catarata de lágrimas. Para mayor impacto el invitado es siempre un famoso que, previo paso por caja, se presta a este descomunal engaño. Un programa de televisión bochornoso y un insulto a la inteligencia y al sentido común, cosas que no deben abundar a tenor de los magníficos datos de audiencia que suele cosechar.
El caso de Anne Germain es el más famoso pero ni mucho menos el único. Basta enceder el televisor a determinadas horas (ya casi a cualquiera), abrir las páginas de anuncios clasificados de los periódicos o darse un paseo junto al estanque del madrileño parque del Retiro, para intuir el tamaño del fraude al que nos enfrentamos. Estamos ante canales temáticos en los que los echadores de cartas desfilan uno tras otro 24 horas al día, centenares de líneas 902, de esas que te roban un ojo de la cara nada mas descolgar el teléfono, y "consultas" privadas de mediums y adivinos de toda clase, que estafan centenares de millones de euros a sus incautos clientes ante la pasividad de las autoridades.
Quizás la calve de porqué ni la policía, ni la fiscalía, ni las asociaciones de consumidores meten mano a este asunto está, como casi siempre, en el vil metal. A ver quién es el guapo que desmonta un negocio que, según se calcula, mueve unos 3.000 millones de euros al año en España, con tres mil empresas dedicadas a esta estafa que dan empleo a cien mil personas.Bien pensado, debería ser al contrario, el tamaño del fraude justificaría una acción urgente ante esta red de estafadores y farsantes.
Insisto una y otra vez en la palabra estafa, que la Real Academia define como el " delito consistente en provocar una perjuicio patrimonial a alguien mediante el engaño y con ánimo de lucro". Produce cierto rubor tener que recordarlo pero, dado el volumen del negocio y la cantidad de usuarios que tiene, parece pertinente hacerlo. Los adivinos, mediums y brujos de todo tipo no tienen ningún poder sobrenatural y, por lo tanto, obtienen un dinero por un servicio que no prestan, es decir, estafan. La mayor parte de las veces juegan sin escrúpulos con los sentimientos de la gente, lo que les hace doblemente ruines. Se aprovechan normalmente de la desesperación, la ansiedad y la incultura de muchas personas que buscan en ellos las respuestas a sus problemas, como el desamor, la soledad, el paro o la desesperanza. Claro está que no siempre es así, hay excepciones si cabe más bochornosas. Por increíble que parezca, personas supuestamente tan preparadas como el presidente norteamericano, Ronald Reagan y su esposa Nancy recurrían con asiduidad a los consejos de la vidente Joan Quigley y la actual secretaria de Estado, Hillary Clinton, confiesa que ha acudido a sesiones esotéricas del "experto" Jean Houston para invocar a los espíritus de Eleanor Roosevelt y Ghandi y recibir así sus consejos y su fuerza. ¡Da pavor pensar que algunas de las personas que toman algunas de las decisiones mas importantes para este planeta se dejan llevar por esta clase de supersticiones!
Ojalá el fraude denunciado por el ex empleado del programa de la medium Anne Germain sirva para abrir los ojos de muchos miles de incautos que llenan los bolsillos de estos inmorales y desaprensivos estafadores. Y ojalá que las autoridades se decidan a hincarle el diente a este asunto y poner coto de una vez a esta estafa silenciosa, pero de grandes dimensiones.
http://enmemoria.lavanguardia.com/el-sector/20101213/el-sector-esoterico-mueve-cerca-de-3.000-millones-de-euros-cada-ano.html
http://www.facebook.com/notes/manochantas-y-curranderos/los-politicos-que-consultan-a-los-brujos/135305116502646
http://elpais.com/diario/1996/06/24/ultima/835567201_850215.html
".
Leo con asombro como muchos medios destacan estos días que un ex trabajador de "Mas allá de la vida" denuncia que el programa de Tele5 es un fraude. ¿De verdad hace falta que lo diga un ex empleado para que nos demos cuenta? Para el que no lo sepa, diremos que el citado espacio consiste en que una farsante llamada Anne Germain, autoproclamada medium, contacta con los espíritus de los familiares y amigos del invitado de turno y le trasmite sus mensajes, lo que suele provocar una catarata de lágrimas. Para mayor impacto el invitado es siempre un famoso que, previo paso por caja, se presta a este descomunal engaño. Un programa de televisión bochornoso y un insulto a la inteligencia y al sentido común, cosas que no deben abundar a tenor de los magníficos datos de audiencia que suele cosechar.
El caso de Anne Germain es el más famoso pero ni mucho menos el único. Basta enceder el televisor a determinadas horas (ya casi a cualquiera), abrir las páginas de anuncios clasificados de los periódicos o darse un paseo junto al estanque del madrileño parque del Retiro, para intuir el tamaño del fraude al que nos enfrentamos. Estamos ante canales temáticos en los que los echadores de cartas desfilan uno tras otro 24 horas al día, centenares de líneas 902, de esas que te roban un ojo de la cara nada mas descolgar el teléfono, y "consultas" privadas de mediums y adivinos de toda clase, que estafan centenares de millones de euros a sus incautos clientes ante la pasividad de las autoridades.
Quizás la calve de porqué ni la policía, ni la fiscalía, ni las asociaciones de consumidores meten mano a este asunto está, como casi siempre, en el vil metal. A ver quién es el guapo que desmonta un negocio que, según se calcula, mueve unos 3.000 millones de euros al año en España, con tres mil empresas dedicadas a esta estafa que dan empleo a cien mil personas.Bien pensado, debería ser al contrario, el tamaño del fraude justificaría una acción urgente ante esta red de estafadores y farsantes.
Insisto una y otra vez en la palabra estafa, que la Real Academia define como el " delito consistente en provocar una perjuicio patrimonial a alguien mediante el engaño y con ánimo de lucro". Produce cierto rubor tener que recordarlo pero, dado el volumen del negocio y la cantidad de usuarios que tiene, parece pertinente hacerlo. Los adivinos, mediums y brujos de todo tipo no tienen ningún poder sobrenatural y, por lo tanto, obtienen un dinero por un servicio que no prestan, es decir, estafan. La mayor parte de las veces juegan sin escrúpulos con los sentimientos de la gente, lo que les hace doblemente ruines. Se aprovechan normalmente de la desesperación, la ansiedad y la incultura de muchas personas que buscan en ellos las respuestas a sus problemas, como el desamor, la soledad, el paro o la desesperanza. Claro está que no siempre es así, hay excepciones si cabe más bochornosas. Por increíble que parezca, personas supuestamente tan preparadas como el presidente norteamericano, Ronald Reagan y su esposa Nancy recurrían con asiduidad a los consejos de la vidente Joan Quigley y la actual secretaria de Estado, Hillary Clinton, confiesa que ha acudido a sesiones esotéricas del "experto" Jean Houston para invocar a los espíritus de Eleanor Roosevelt y Ghandi y recibir así sus consejos y su fuerza. ¡Da pavor pensar que algunas de las personas que toman algunas de las decisiones mas importantes para este planeta se dejan llevar por esta clase de supersticiones!
Ojalá el fraude denunciado por el ex empleado del programa de la medium Anne Germain sirva para abrir los ojos de muchos miles de incautos que llenan los bolsillos de estos inmorales y desaprensivos estafadores. Y ojalá que las autoridades se decidan a hincarle el diente a este asunto y poner coto de una vez a esta estafa silenciosa, pero de grandes dimensiones.
http://enmemoria.lavanguardia.com/el-sector/20101213/el-sector-esoterico-mueve-cerca-de-3.000-millones-de-euros-cada-ano.html
http://www.facebook.com/notes/manochantas-y-curranderos/los-politicos-que-consultan-a-los-brujos/135305116502646
http://elpais.com/diario/1996/06/24/ultima/835567201_850215.html
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jueves, 4 de octubre de 2012
El precio de una medalla
"¿Qué quieres, una hija o una medalla?" Esta pregunta se la hizo la ex gimnasta española María Pardo a su madre cuando física y psíquicamente se encontraba al límite, debido a los duros entrenamientos y las privaciones que pasó durante años en la selección española de gimnasia rítmica. Y es que el deporte de élite, no nos engañemos, roza en ocasiones la tortura física. Todos celebramos los triunfos, las medallas y las victorias de nuestros deportistas, pero debemos ser conscientes de que muchas veces detrás hay, no solo un enorme trabajo y sacrificio, también sufrimiento, lágrimas y dolor.
La natación sincronizada, centro de la polémica estos días, no es una excepción. Todas las nadadoras, tanto las defensoras como las acusadoras de la ex seleccionadora Anna Tarrés, reconocen que sin esos esfuerzos, a veces inhumanos, conseguir subir al podio en unos Juegos Olímpicos sencillamente es imposible.
Puede parecer aventurado decirlo, pero mucho me temo que no volveremos a ver una medalla olímpica de nuestra natación sincronizada en mucho tiempo.Y no es una intuición, es una mera comparación con lo sucedido hace años en otro deporte hiperexigente como es la gimnasia rítmica. Vamos a recordarlo. En 1982 la búlgara Emilia Boneva llegó a España para ponerse al frente de la selección nacional. Vino con unos métodos de entrenamiento y una disciplina propios de países del telón de acero. Y los frutos a ese trabajo llegaron pronto en forma de éxitos internacionales. El saldo de Boneva al frente de la seleccion fue espectacular: 42 medallas en campeonatos de Europa, mundiales y Juegos Olímpicos. El punto culminante llegó en Atlanta 96 con el oro olímpico en conjuntos. Poco después de eso Boneva dimitió, ahora veremos porqué, y la selección española comenzó su decadencia. Vivió un par de años de la inercia y a partir de 1998 desapareció del podio en todas las competiciones internacionales importantes. Un túnel muy largo del que ahora, 14 años después, comienza a verse el final con el cuarto puesto en los Juegos de Londres 2012.
La dimisión de Emilia Boneva llegó en diciembre de 1996 unos meses después de lograr la medalla de oro en Atlanta. Entre medias, algunos lo recordarán, estalló un escándalo por los métodos de entrenamiento inhumanos, los castigos y las privaciones alimenticias a las que eras sometidas las gimnastas. Es decir, algo muy similar a lo ocurrido ahora con Anna Tarrés y la sincronizada. La denunciante fue esa niña que preguntaba a sus padres desde una concentración de la selección nacional si preferían tener una medalla o una hija. María Pardo contó públicamente los excesos en los entrenamientos y las privaciones a las que eran sometidas las niñas en el chalet de la Federación en el que vivían permanentemente, lejos de sus familias. "Por la noche, cuando me metía en la cama, soñaba con la comida", confesó María, que contaba las broncas que recibía por engordar 400 gramos y cómo era castigada a comer solo la mitad de la ración habitual, ya de por sí escasa. Llegó a obsesionarse y bloquearse mentalmente y terminó por dejar la selección y la competición con 1 oro, 4 platas y 4 bronces en campeonatos de Europa y del Mundo . Vio por la tele como, solo unos meses después de su retirada prematura , sus compañeras ganaban el oro en Atlanta; engordó 12 kilos, hasta alcanzar el peso normal para su edad y altura, y fue feliz. Sus denuncias causaron un gran revuelo y supusieron un escándalo social en aquel momento. Algunas compañeras se pusieron de su parte y otras la atacaron, pero lo cierto es que sólo un par de meses más tarde Boneva dimitía.
¿Dónde está el límite entre la exigencia y la falta de respeto al individuo? Ahí es donde está la clave del asunto. La forma de percibir una bronca del entrenador, un reproche o una crítica depende, muchas veces, del carácter y las condiciones físicas de cada deportista. No todos recibimos igual una crítica y no a todos nos cuesta el mismo esfuerzo cumplir los niveles de exigencia física de un determinado deporte. Parece ser que, objetivamente, Tarrés se excedió en el trato a sus nadadoras, pero también da la impresión de que esos abusos verbales y humillaciones parecen hechos aislados en los 14 años en los que ha estado al frente de la selección española. Por decirlo de otra manera, Tarrés es una entrenadora con carácter, espartana y autoritaria que a veces se pasaba de la raya. Una mala tarde (o varias) la tiene cualquiera después de miles de tardes de entrenamientos.
La entrenadora catalana es una de la figuras menos populares ahora mismo en nuestro país. Mayoritariamente se aplaude su cese fulminante igual que durante los últimos años se han aplaudido sus medallas. Probablemente la salida de Anna Tarrés marcará un antes y un después en la selección de sincronizada como ocurrió con la salida de Boneva de la selección de gimnasia rítmica. Me atrevo a pronosticar, ojalá me equivoque, que este asunto va a acarrear la desaparición de España como potencia mundial de la natación sincronizada. El tiempo dirá.
Emilia Boneva, MaríaPardo
http://elpais.com/diario/1996/10/15/deportes/845330418_850215.html
http://articulos-apunts.edittec.com/52/es/052_005-008_es.pdf
http://www.elmundo.es/larevista/num119/textos/gorda1.html
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1995/06/16/093.html
La natación sincronizada, centro de la polémica estos días, no es una excepción. Todas las nadadoras, tanto las defensoras como las acusadoras de la ex seleccionadora Anna Tarrés, reconocen que sin esos esfuerzos, a veces inhumanos, conseguir subir al podio en unos Juegos Olímpicos sencillamente es imposible.
Puede parecer aventurado decirlo, pero mucho me temo que no volveremos a ver una medalla olímpica de nuestra natación sincronizada en mucho tiempo.Y no es una intuición, es una mera comparación con lo sucedido hace años en otro deporte hiperexigente como es la gimnasia rítmica. Vamos a recordarlo. En 1982 la búlgara Emilia Boneva llegó a España para ponerse al frente de la selección nacional. Vino con unos métodos de entrenamiento y una disciplina propios de países del telón de acero. Y los frutos a ese trabajo llegaron pronto en forma de éxitos internacionales. El saldo de Boneva al frente de la seleccion fue espectacular: 42 medallas en campeonatos de Europa, mundiales y Juegos Olímpicos. El punto culminante llegó en Atlanta 96 con el oro olímpico en conjuntos. Poco después de eso Boneva dimitió, ahora veremos porqué, y la selección española comenzó su decadencia. Vivió un par de años de la inercia y a partir de 1998 desapareció del podio en todas las competiciones internacionales importantes. Un túnel muy largo del que ahora, 14 años después, comienza a verse el final con el cuarto puesto en los Juegos de Londres 2012.
La dimisión de Emilia Boneva llegó en diciembre de 1996 unos meses después de lograr la medalla de oro en Atlanta. Entre medias, algunos lo recordarán, estalló un escándalo por los métodos de entrenamiento inhumanos, los castigos y las privaciones alimenticias a las que eras sometidas las gimnastas. Es decir, algo muy similar a lo ocurrido ahora con Anna Tarrés y la sincronizada. La denunciante fue esa niña que preguntaba a sus padres desde una concentración de la selección nacional si preferían tener una medalla o una hija. María Pardo contó públicamente los excesos en los entrenamientos y las privaciones a las que eran sometidas las niñas en el chalet de la Federación en el que vivían permanentemente, lejos de sus familias. "Por la noche, cuando me metía en la cama, soñaba con la comida", confesó María, que contaba las broncas que recibía por engordar 400 gramos y cómo era castigada a comer solo la mitad de la ración habitual, ya de por sí escasa. Llegó a obsesionarse y bloquearse mentalmente y terminó por dejar la selección y la competición con 1 oro, 4 platas y 4 bronces en campeonatos de Europa y del Mundo . Vio por la tele como, solo unos meses después de su retirada prematura , sus compañeras ganaban el oro en Atlanta; engordó 12 kilos, hasta alcanzar el peso normal para su edad y altura, y fue feliz. Sus denuncias causaron un gran revuelo y supusieron un escándalo social en aquel momento. Algunas compañeras se pusieron de su parte y otras la atacaron, pero lo cierto es que sólo un par de meses más tarde Boneva dimitía.
¿Dónde está el límite entre la exigencia y la falta de respeto al individuo? Ahí es donde está la clave del asunto. La forma de percibir una bronca del entrenador, un reproche o una crítica depende, muchas veces, del carácter y las condiciones físicas de cada deportista. No todos recibimos igual una crítica y no a todos nos cuesta el mismo esfuerzo cumplir los niveles de exigencia física de un determinado deporte. Parece ser que, objetivamente, Tarrés se excedió en el trato a sus nadadoras, pero también da la impresión de que esos abusos verbales y humillaciones parecen hechos aislados en los 14 años en los que ha estado al frente de la selección española. Por decirlo de otra manera, Tarrés es una entrenadora con carácter, espartana y autoritaria que a veces se pasaba de la raya. Una mala tarde (o varias) la tiene cualquiera después de miles de tardes de entrenamientos.
La entrenadora catalana es una de la figuras menos populares ahora mismo en nuestro país. Mayoritariamente se aplaude su cese fulminante igual que durante los últimos años se han aplaudido sus medallas. Probablemente la salida de Anna Tarrés marcará un antes y un después en la selección de sincronizada como ocurrió con la salida de Boneva de la selección de gimnasia rítmica. Me atrevo a pronosticar, ojalá me equivoque, que este asunto va a acarrear la desaparición de España como potencia mundial de la natación sincronizada. El tiempo dirá.
Emilia Boneva, MaríaPardo
http://elpais.com/diario/1996/10/15/deportes/845330418_850215.html
http://articulos-apunts.edittec.com/52/es/052_005-008_es.pdf
http://www.elmundo.es/larevista/num119/textos/gorda1.html
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1995/06/16/093.html
martes, 2 de octubre de 2012
El Barça entra en campaña
Leo que los independentistas catalanes quieren convertir el Barça-Real Madrid del próximo fin de semana en una nueva muestra de fuerza a favor de la secesión, con una sobredosis de esteladas y las proclamas anti españolas de siempre.
A mí, que me declaro futbolero, la simple idea de que se mezcle el deporte con la política me produce algo muy similar a la náusea, y que el F. C. Barcelona participe en esta patraña me merece el más absoluto desprecio hacia ese club. Reconozco sus méritos deportivos, admito que en los últimos años ha practicado, y aún lo hace a ratos, un fútbol exquisito. Sus números y sus títulos están ahí. Tratar de negarlo sería de idiotas. Pero todos esos méritos deportivos se ven empañados, por no decir anulados, por el antiespañolismo creciente del club y por su vergonzosa utilización del deporte para hacer política.
El Barsa tiene miles y miles seguidores por toda España. Muchos de ellos, me consta, tratan de establecer una línea imaginaria entre el comportamiento deportivo de su equipo dentro del campo y la actuación institucional del club fuera. Pero eso, a menos que te autoengañes, es imposible. Es como decir que papá es muy bueno pero pega a mamá. No señor, si papá pega a mamá, no es muy bueno.
En el fútbol, como en la vida el amor espera reciprocidad, en caso contrario solo genera sufrimiento. Y el Barcelona cada vez con más frecuencia desprecia a buena parte de su afición. Ejemplos hay miles. Los títulos que gana, señera en mano y bandera española ausente, los ofrece exclusivamente a Cataluña. Y al culé de Burgos, Albacete o Logroño... que le vayan dando. Cuando su idolatrado ex entrenador, Pep Guardiola, anunció su marcha del equipo, las decenas de miles de barcelonistas de fuera de Cataluña que esperaban la rueda de prensa, que se emitía en directo, tuvieron que ver como Pep los despreciaba hablando en catalán, solo para los culés de verdad, claro. A los de Zamora, Cádiz o Valladolid... que les vayan dando. Y cómo olvidarnos de las dos finales de la Copa del Rey protagonizadas por el Barça y el Athletic de Bilbao. Los aficionados que llenaban las gradas pitaron de forma casi unánime al himno español y al Rey, sin una sola condena o reproche por parte del club. Y a los culés de Badajoz, Zaragoza o Vigo... que les vayan dando.
La cosa comenzó a torcerse hace años con la llegada de Joan Laporta, reconocido independentista, a la presidencia del club. Sandro Rosell, su sucesor, parecía que aterrizaba en el cargo con otro talante menos político ¡Nada mas lejos de la realidad! El actual presidente azulgrana ha tardado muy poco en salir del armario secesionista y ha dicho cosas tan llamativas, a mi juicio, como que el Barça estará siempre con la mayoría del pueblo catalán, al que se debe el club. Y a sus aficionados de Murcia, Salamanca o Pamplona, ... que les vayan dando.
Sandro Rosell debería decirle a los culés que están jugando con fuego, que proclamar la independencia de Cataluña sería una catástrofe económica y una ruina deportiva para el Barça. Saldría también perdiendo la Liga española, es cierto, pero el Barça se convertiría en un equipo de pueblo que pasaría de jugar contra el Real Madrid, el Sevilla o el Atleti a enfrentarse al Mollerusa o al Badalona.
Tengo que confesar que no es que esté comenzando a cansarme de esta politización que rodea al Barsa, es que estoy hasta el moño desde hace ya tiempo. Y palpo, siento, noto, veo y oigo que es un sentimiento creciente entre muchos aficionados al fútbol. Este fin de semana el club tiene una oportunidad de oro para comenzar a cambiar el rumbo. Se hace necesario un mensaje del presidente contra cualquier expresión política en el Camp Nou. Es imprescindible que los servicios de seguridad del Barça impidan que se coloquen pancartas independentistas y se ondeen esteladas en las gradas. Me temo que no hago más que predicar en el desierto y que la intención del F.C. Barcelona es exactamente la contraria.
Pero hay algo innegable, el Barça es lo que es gracias a la Liga española que le ha permitido crecer institucionalmente y proyectarse hacia Europa y el mundo. Ahora, en el mejor momento deportivo de su historia, se encuentra ante una encrucijada; tiene que decidir si quiere abrirse para lograr ser un club universal o encerrarse en sí mismo y dejarse utilizar como ariete de las aspiraciones secesionistas de algunos. La pelota está en su tejado y no hay mucho tiempo para decidir.
A mí, que me declaro futbolero, la simple idea de que se mezcle el deporte con la política me produce algo muy similar a la náusea, y que el F. C. Barcelona participe en esta patraña me merece el más absoluto desprecio hacia ese club. Reconozco sus méritos deportivos, admito que en los últimos años ha practicado, y aún lo hace a ratos, un fútbol exquisito. Sus números y sus títulos están ahí. Tratar de negarlo sería de idiotas. Pero todos esos méritos deportivos se ven empañados, por no decir anulados, por el antiespañolismo creciente del club y por su vergonzosa utilización del deporte para hacer política.
El Barsa tiene miles y miles seguidores por toda España. Muchos de ellos, me consta, tratan de establecer una línea imaginaria entre el comportamiento deportivo de su equipo dentro del campo y la actuación institucional del club fuera. Pero eso, a menos que te autoengañes, es imposible. Es como decir que papá es muy bueno pero pega a mamá. No señor, si papá pega a mamá, no es muy bueno.
En el fútbol, como en la vida el amor espera reciprocidad, en caso contrario solo genera sufrimiento. Y el Barcelona cada vez con más frecuencia desprecia a buena parte de su afición. Ejemplos hay miles. Los títulos que gana, señera en mano y bandera española ausente, los ofrece exclusivamente a Cataluña. Y al culé de Burgos, Albacete o Logroño... que le vayan dando. Cuando su idolatrado ex entrenador, Pep Guardiola, anunció su marcha del equipo, las decenas de miles de barcelonistas de fuera de Cataluña que esperaban la rueda de prensa, que se emitía en directo, tuvieron que ver como Pep los despreciaba hablando en catalán, solo para los culés de verdad, claro. A los de Zamora, Cádiz o Valladolid... que les vayan dando. Y cómo olvidarnos de las dos finales de la Copa del Rey protagonizadas por el Barça y el Athletic de Bilbao. Los aficionados que llenaban las gradas pitaron de forma casi unánime al himno español y al Rey, sin una sola condena o reproche por parte del club. Y a los culés de Badajoz, Zaragoza o Vigo... que les vayan dando.
La cosa comenzó a torcerse hace años con la llegada de Joan Laporta, reconocido independentista, a la presidencia del club. Sandro Rosell, su sucesor, parecía que aterrizaba en el cargo con otro talante menos político ¡Nada mas lejos de la realidad! El actual presidente azulgrana ha tardado muy poco en salir del armario secesionista y ha dicho cosas tan llamativas, a mi juicio, como que el Barça estará siempre con la mayoría del pueblo catalán, al que se debe el club. Y a sus aficionados de Murcia, Salamanca o Pamplona, ... que les vayan dando.
Sandro Rosell debería decirle a los culés que están jugando con fuego, que proclamar la independencia de Cataluña sería una catástrofe económica y una ruina deportiva para el Barça. Saldría también perdiendo la Liga española, es cierto, pero el Barça se convertiría en un equipo de pueblo que pasaría de jugar contra el Real Madrid, el Sevilla o el Atleti a enfrentarse al Mollerusa o al Badalona.
Tengo que confesar que no es que esté comenzando a cansarme de esta politización que rodea al Barsa, es que estoy hasta el moño desde hace ya tiempo. Y palpo, siento, noto, veo y oigo que es un sentimiento creciente entre muchos aficionados al fútbol. Este fin de semana el club tiene una oportunidad de oro para comenzar a cambiar el rumbo. Se hace necesario un mensaje del presidente contra cualquier expresión política en el Camp Nou. Es imprescindible que los servicios de seguridad del Barça impidan que se coloquen pancartas independentistas y se ondeen esteladas en las gradas. Me temo que no hago más que predicar en el desierto y que la intención del F.C. Barcelona es exactamente la contraria.
Pero hay algo innegable, el Barça es lo que es gracias a la Liga española que le ha permitido crecer institucionalmente y proyectarse hacia Europa y el mundo. Ahora, en el mejor momento deportivo de su historia, se encuentra ante una encrucijada; tiene que decidir si quiere abrirse para lograr ser un club universal o encerrarse en sí mismo y dejarse utilizar como ariete de las aspiraciones secesionistas de algunos. La pelota está en su tejado y no hay mucho tiempo para decidir.
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