Arnaldo Otegi ha sido, es y me temo que será toda su vida un terrorista. Esta afirmación, indiscutible para muchos, se pone cada vez más en duda desde ciertos sectores políticos y mediáticos que hacen campaña casi indisimulada por la puesta en libertad del cabecillla batasuno. Campaña que inició, cómo no, Rodríguez Zapatero cuando ensalzó "el discurso por la paz" de Otegi. ¡Qué vergüenza! Ahora se da un paso más en esa campaña y se nos trata de vender a bombo y platillo su supuesto arrepentimiento y petición de perdón a las víctimas.
Recordemos esas palabras de Otegi, que forman parte de un adelanto propagandístico de su próximo libro: "...decir que si en mi condición de portavoz (y hablo en nombre de todos los portavoces de Batasuna) he añadido un ápice de dolor, sufrimiento o humillación a las familias de las víctimas de las acciones armadas de ETA, quiero pedirles desde aquí mis más sinceras disculpas, acompañadas de un `lo siento' de corazón"
Para empezar, la duda le delata: "...si he añadido un ápice de dolor, sufrimiento o humillación". Sólo en una mente depravada, deformada y terrorista cabe la duda de si la muerte de un familiar, las heridas y secuelas de por vida, pueden producir dolor.¿Qué clase de animal se puede plantear siquiera eso?
Para seguir, la petición de "sinceras disculpas" y un "lo siento" resultan un agravante. ¿Disculpas, lo siento? Uno se disculpa cuando pisa al que lleva al lado en el autobús o dice "lo siento" si se retrasa unos minutos en una cita. Pero cuando asesinan a tu padre, a tu hijo o a tu hermano, una petición de "disculpa" suena ofensiva. En esos casos, si el arrepentimiento es sincero, no se puede decir un simple "lo siento", hay que implorar el perdón, incluso de rodillas si llega el caso, y no esperar ser perdonado.
Para terminar, el vocabulario proetarra, le condena. "Acciones armadas". Así es como llama este desgraciado a, por ejemplo, la mutilación despiadada de una niña llamada Irene Villa, el asesinato por la espalda de Alberto Jiménez Becerril y su esposa y el tiro en la nuca a Miguel Ángel Blanco. "Acciones armadas", dice el muy cobarde.
No hay por dónde coger estas palabras de supuesto arrepentimiento que, sin embargo, son jaleadas nada más y nada menos que por el mismísimo Lehendakari, que prefiere ver en ellas un avance "en la dirección correcta". ¿En qué dirección? Probablemente Francisco Javier López Álvarez, alias "Patxi López", se refiere a la campaña orquestada para lograr la excarcelación de Otegi. Campaña que Patxi ya ha respaldado en otras ocasiones, sin ir mas lejos cuando soltó aquello de que la condena a Otegi por el caso Bateragune producía "sorpresa y frustración". Sin comentarios.
Lo cierto es que Zapatero, Patxi López, Eguiguren y otros muchos obvian un pequeño detalle. Otegi ha sido y es un terrorista. No es que lo diga yo, lo han dicho una y otra vez sus actos y sus palabras y lo han ratificado los tribunales. Aquí están los hechos:
1.- Antes de pasarse a los despachos, el Otegi joven fue un terrorista de los de capucha y pistola, huido a Francia y condenado por secuestro de un empresario, delito por el que pasó unos cuantos años entre rejas
2.- Nada más salir de prisión dejó el gatillo y se pasó a hacer terrorismo desde los despachos y los mítines, como portavoz de la organización ilegalizada Batasuna. Recordemos que Batasuna está considerada por los tribunales como parte de la estructura de ETA, brazo político de la organización terrorista.
3.- Ha sido condenado y ha cumplido condena por enaltecimiento del terrorismo
4.- Otegi continúa siendo miembro de ETA, delito por el que permanece en prisión. La Audiencia Nacional le consideró integrante de la banda en grado de dirigente, pero el Supremo rebajó su categoría en la estructura etarra a la de simple miembro, es decir, simple terrorista.
5.- Tiene pendiente el juicio por el caso de las Herrikotabernas en el que el fiscal pide para él 12 años de prisión por pertenencia a banda armada.
Otegi, insisto, es un terrorista, por mucho que ahora vaya de Mandela por la vida. Ojalá me equivoque, pero hay muchos indicios, precedentes y Bolinagas que indican que es probable que pronto le veamos en la calle y que la historia le describa fraudulentamente dentro de unos años como un hombre que luchó por la paz en el País Vasco. La campaña político-mediática para que eso suceda es muy grande. Pero eso ya se lo dijo la madre del asesinado Joseba Pagazaurtundua a Patxi López, "cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son". Nada más que añadir.
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