lunes, 10 de septiembre de 2012

EL DEDO DE LA DIMISIÓN

La concejal de Los Yébenes debería dimitir ya. Y debería hacerlo por culpa de su dedo. No precisamente por utilizarlo para lo que le ha hecho famosa a su pesar, si no por extenderlo acusatoriamente contra la oposición, por señalar con él a sus adversarios políticos e intentar así ocultar sus problemas personales y matrimoniales, en los que no quiero entrar. 
Lo que haga con su dedo fuera del trabajo, en su hogar, con su pareja o sus amantes, si es que los tiene, me la trae al fresco. Huelga decirlo pero yo también creo en su libertad personal para grabar los vídeos que le dé la gana y beneficiarse a quien considere oportuno. Y creo también en que nadie tiene derecho a vulnerar su intimidad ¡Faltaría más!.
A esta señora, como concejal que es, únicamente hay que juzgarla por su comportamiento político, por lo que haga con su dedo en el ámbito de la actuación pública. Y ahí es donde sale muy mal parada. Su intento de culpar a la oposición y pintarse a sí misma de víctima de una conspiración política son méritos mas que suficientes para que la concejal se vaya a su casa a pensar mejor qué hace con su dedo de ahora en adelante.  




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