¿Rescate o línea de crédito? La discusión sobre la terminología parece lo de menos pero tiene su trasfondo. No es baladí llamarlo de una manera o de otra. El término rescate, indudablemente, conlleva una carga peyorativa, denota que el rescatado se encuentra en una situación extrema de la que no es capaz de salir por sus propios medios. Incidir en esa palabra sólo puede ayudar a desacreditar y minar la imagen de España ante el mundo y ante los inversores internacionales, los abstractos "mercados", que por si fuera poco están hipersensibles estos días ante cualquier declaración, gesto o rumor.
Si tenemos en cuenta lo anterior y le añadimos una dosis de autocomplacencia resulta evidente por qué el Gobierno no quiere utilizar el término rescate.
Ahora bien, lo que no resulta tan evidente es porqué el PSOE se empeña en remarcarlo machaconamente una y otra vez. ¿Qué gana con ello, qué pretende? La respuesta más sencilla es, simplemente, minar la imagen del Gobierno. De acuerdo, eso es lo que pretende, pero ¿con qué objetivo? ¿ganar las elecciones dentro de 3 años y medio? No parece lógico ese acoso sin un horizonte electoral cercano y en una coyuntura en la que los problemas políticos del país se traducen en una mayor desconfianza internacional.
La respuesta, creo, es más osada. El PSOE, apoyado por la maquinaria del grupo PRISA, busca derrocar a este Gobierno ya, cuanto antes, saltándose a la torera la voluntad popular que hace menos de medio año le ha dado la mayoría absoluta al PP.
Hace unos días El País publicó a bombo y platillo un artículo de tres prestigiosos economistas (JESÚS FERNÁNDEZ-VILLAVERDE / LUIS GARICANO / TANO SANTOS ) en el que pedían exactamente eso, un cambio de Gobierno.Afrimaban que "necesitamos urgentemente un nuevo gobierno, con apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables con amplios conocimientos de su cartera". ¡Toma ya!
El pasado lunes, después de la ayuda bancaria, perdón rescate, de la UE de nuevo El País abría su portada a toda página "España rescatada". Ni una mención a que, en todo caso se trataba de un rescate bancario. Este diario ponía, literalmente a parir a Rajoy por cuestiones cuestiones como si había o no comparecido, si viajaba o no a Polonia para ver el partido de España contra Italia... Sin embargo en su editorial elogiaba el plan de ayuda de la UE a nuestros bancos. La idea que se prentende filtrar es que la solución es buena pero el presidente estorba. También El País desempolvaba al denostado ex ministro socialista Jordi Sevilla y al también denostado exmisnitro popular Josep Piqué para que de nuevo ahondaran en un artículo conjunto en la ncesidad de un gobierno de concentración.
Desde el PSOE Rubalcaba va incluso más allá. "El rescate es una mala noticia para España", decía el hasta hace 4 días vicepresidente del Gobierno. "Cuidado con la letra pequeña del rescate, porque el diablo está en los detalles", ha añadido hoy este señor que, por qué será, nunca deja un detalle al azar.
En fin más allá de que el Gobierno lo esté haciendo bien, mal o regular lo preocupante es ver cómo la oposición se empeña en meter el dedo en la llaga y agrandar la herida para pinchar el flotador que nos han lanzado desde Europa. Así, al final, tendremos el rescate que tanto parece desear el PSOE
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